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sábado, 18 de abril de 2009

El libro de las (mini) vacaciones


Con motivo de los pasados días de recogimiento personal, meditación y demás actividades que no llegan a ser tan placenteras como ver crecer líquen y que por ende, nadie hace, decidí leer un pequeño tesoro que me recomendaron hace años y que pululaba libremente por casa. Se trata de Demian, una de las obras más aclamadas de Hermann Hesse.

El libro gira en torno a la transición niñez-madurez de Emil Sinclair-un muchacho que vive en la Alemania de después de la I Guerra Mundial- y la búsqueda del camino que le lleve hacia la realización de su yo. Todo comienza cuando conoce a un enigmático chico de su colegio, llamado Max Demian, que le salva de la tortura un tanto sádica de otro mozalbete llamado Kromer gracias a su fuerza interior y su sorprendente madurez. Demian habla al protagonista de lo que él llama el "Estigma de Caín" haciendo que en Emil vaya desapareciendo progresivamente la visión de "Los dos mundos" (forma muy maniqueísta de ver la realidad debida a su condición de hijo de burgueses cristiano-conservadores). Esto, a su vez, hará que Emil vaya desarrollando su propia personalidad mientras pasan los años y descubre otros personajes que hacen de guía en dicho proceso, todo ello inmerso en la difícil etapa que comprende el periodo entre pubertad y madurez.

No soy un experto en filosofía, y mucho menos en Nietzsche, pero es evidente que el libro está fuertemente influído por el mismo. De hecho, hay alguna sutil referencia al "superhombre". Por lo demás hay ciertas dosis de psicoanálisis y ciertas referencias de carácter místico ( no estoy seguro de si algunas de ellas tienen relación con Schopenhauer)

Sin duda alguna me ha encantado. La lectura es ligera y sin embargo condensa en poco espacio ideas muy importantes que sin duda invitan a reflexionar detenidamente mientras saboreamos cada página (he aquí una de sus múltiples grandezas). Yo lo recomiendo vehementemente, empero puede ser uno de esos libros que no dejan indiferente a nadie, ya sea porque te aburren o te apasionan.

lunes, 14 de julio de 2008

1984

Año 1984, Londres, Winston Smith, el protagonista, es un funcionario del llamado Partido Exterior, una especie de burocracia oligárquica cuyo líder es el Gran Hermano, que ejerce un férreo control y vigilancia sobre la población junto con la llamada Policía del Pensamiento, su brazo ejecutor.
Esta es la trama básica del archiconocido libro de George Orwell, escrito allá por 1949, en un contexto en el que el mundo se había sacudido por el terror y el dolor producido durante la Segunda Gran Guerra



El libro se presenta en forma de distopía, es decir, una antiutopía, así encontramos un mundo corrupto, decadente, donde se ha suprimido toda forma de libertad, incluso donde los sentimientos humanos existentes son solamente dos: el odio a los enemigos del Partido, esto es, el disidente Goldstein ,su misteriosa Hermandad y el país contra el que se disputa la guerra en un determinado momento, dadas las oscilantes alianzas y traiciones(políticamente el globo está dividido en tres grandes potencias: Oceanía, Eurasia y Asia Oriental) además del amor ciego y enfermizo al líder, el Gran Hermano, que virtualmente llega al estatus de dios.
Winston Smith, protagonista de este desalentador trasfondo, es un funcionario que trabaja en uno de los cuatro departamentos “gubernamentales” (concretamente el Ministerio de la Verdad); no se trata de un personaje de elevados valores ni nobles fines, al contrario, durante la lectura vamos descubriendo algunas de sus profundas miserias personales, incluso hay momentos en los que muestra poca deferencia por otras vidas humanas. Sin embargo, también descubriremos sus inquietudes, recuerdos de la infancia, además de un descontento mayor con el partido y su tirano líder. Aspectos que en su conjunto contribuirán a dar la pincelada de humanidad tan vacua en esa realidad del siglo XX.



Es una crítica brutal, tal y como sucedía en Rebelión en la Granja, a las formas autoritarias de gobierno. Partiendo de aquí, no resulta difícil encontrar paralelismos históricos evidentes. Tenemos ejemplos como la descripción del rostro del Gran Hermano que recuerda de manera sorprendente a la de Stalin, así como la de Goldstein, alter ego de Trotsky o el uniforme de la Policía del Pensamiento que es análogo al de las SS nazis.
Dadas las experiencias personales de Orwell es comprensible que gran parte de su crítica esté volcada con el “comunismo” de la URSS, aunque con el ejemplo anterior también se constata que hace lo propio con el nazismo o el fascismo. Este es el aspecto que más se pone de relieve durante la lectura. No obstante, también constatamos la propia reflexión del autor sobre el rumbo de la humanidad, las relaciones personales o incluso familiares y, porqué no, el absurdo en ocasiones del ser humano o mejor dicho de su idiosincrasia.



Humildemente creo que esta novela es una obra maestra, tanto por su estilo literario (impecablemente descrito, con una atmósfera apocalíptica y con una obsesión mórbida por la vigilancia) como por los mensajes que lleva consigo (como satiriza por citar uno la corrupción derivada de cualquier forma de poder). Creo que es un libro que se debe leer; yo añadiría que con calma, no porque sea largo (al contrario) si no porque invita profundamente a la reflexión, a mirar a nuestro mundo y buscar similitudes con el de 1984 y asustarnos de los resultados.
¿Sería Orwell un visionario? Quizá. Lo que está claro es que era todo un genio de la literatura.



domingo, 4 de mayo de 2008

El libro de las (pico)vacaciones

Debía de ser un clásico, no muy largo a ser posible para disfrutarlo estos días frugales.
Así, el elegido ha sido Rebelión en la granja, de Orwell; especie de preludio de la que quizá sea su obra cumbre: 1984.
El argumento trata de una granja cuyos animales se rebelan contra su amo humano, y así instalan un orden donde ellos deciden su futuro y gozan de plena libertad en sus vidas. Poco a poco el poder va corrompiendo a la clase "más inteligente y mejor preparada"(la dirigente), que son los cerdos hasta que la utópica vida pasa a convertirse en una tiranía retorcida y cruel ( fehacientemente representado en el aforismo "todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros").
Bajo este pretexto de cuento infantil encontramos un doble trasfondo de crítica brutal hacia la tiranía, y muy especialmente hacia el estalinismo, que se encarna en forma del cerdo Napoleón.
Todo es una alegoría donde cada estrato social se ve representado por un colectivo de animales (el pueblo , sumiso y acrítico son los borregos; la clase intelectual, consciente pero pasiva; el proletariado, que es representado muy especialmente por el caballo Boxer, cuya solución a los males es trabajar más y más...) asimismo también aparecen personajes históricos: el señor Jones (el zar), Stalin (Napoleón), Trotsky (Bola de nieve). De hecho hay momentos donde el paralelismo con la realidad es más que evidente, un buen ejemplo de ello es la discusión de los cerdos de extender o no la "revolución", tal y como sucedió históricamente.
En fin, un libro que me encanta, sobresalientemente escrito y que con toda sinceridad recomiendo a cualquiera